Nuevos campamentos para nativos digitales: mucho más que videojuegos y robots

Diseñar una vivienda domotizada con Internet de las Cosas, programar un dron o construir un vehículo anfibio controlado por una App que han desarrollado los chavales son algunas de las actividades que niños y jóvenes, desde los cinco a los 17 años, harán este verano en los campamentos tecnológicos que la empresa Con Más Futuro imparte en Madrid y otras provincias.

Y es que la tecnología ha irrumpido como un tsunami en las aulas escolares y como no, también ha llegado a los campamentos de verano donde cada vez más hay actividades de programación y de robótica.

Para muchos de los niños participantes en estos campamentos, se trata de la primera vez que se acercan a la tecnología como creadores y no como simples usarios de smartphones, tablets u ordenadores. Y es que el término nativos digitales provoca mucha confusión. Dar por hecho que los niños nacidos a partir de los noventa son expertos en tecnología porque están acostumbrados a los dispositivos digitales es un gran error.

Como señala Antolín Garcia, fundador de ConMasfuturo.com “los nativos digitales no existen. Los padres muchas veces por desconocimiento y otras por comodidad les dejan a su aire y es un error peligroso. Es como dar por hecho que por comer todos
los días supiéramos cocinar o alimentarnos correctamente. Afortunadamente, desde que en el año 2013 comenzamos a enseñar programación en los colegios, cada vez hay más padres y madres concienciados con la educación tecnológica de sus hijos”.

Los campamentos tecnológicos son una oportunidad para que los niños y las niñas se den cuenta de que programar es fácil y además muy divertido. Según García “si a lo largo del año en las actividades extraescolares tenemos muy presente que los niños
deben disfrutar aprendiendo a programar, en los campamentos, que se imparten en periodo vacacional, fomentamos la parte lúdica y social con actividades adaptadas a cada edad”.

Es el caso de los campamentos tecnológicos dirigidos a los más pequeños entre los 5 y los 8 años que imparte ConMasFuturo. Con esas edades es misión casi imposible que aguanten quietos mucho rato, necesitan moverse y relacionarse. Por eso el acercamiento a la programación y la robótica se hace a través de juegos, manualidades y actividades físicas, como divertidas gymkanas en las que tendrán que ir superando pruebas y retos para encontrar un tesoro o juegos en los que ellos mismos se convierten en un robot. Y con tecnologías adaptadas a peques que ni siquiera saben leer en muchos casos como los robots Dash&Dot, las abejas Bee-Bot, los mecanos Lego WeDo, el kit de electrónica Makey Makey y el popular lenguaje de programación de Scratch.

Por otra parte, la inmersión en un campamento tecnológico puede suponer el descubrimiento de una vocación STEM. STEM es el acrónimo en inglés de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas.

Se da la paradoja de que en nuestra sociedad digital y cada vez más robotizada, hay una preocupante escasez de vocaciones tecnológicas y científicas a nivel mundial. Y cada vez va a más.

Darles a los niños y adolescentes la posibilidad de que descubran la ingeniería o la programación supone, tal vez, el primer paso para una carrera profesional con futuro.

Pero en el caso de los adolescentes no es sencillo. Es difícil captar el interés de chavales a partir de los 12-13 años. Por eso los campamentos dirigidos a estas edades cuentan con retos y desafíos con los que enganchar su atención.

Y con tecnologías que ya están cambiando el mundo en que vivimos. Como en los campamentos que Con Mas Futuro imparte en la sede del campus Montepríncipe de la Universidad Ceu San Pablo de Internet de las cosas (IoT) y domótica con el que harán un proyecto de vivienda inteligente. O con herramientas que se usan en videojuegos profesionales como Unity 3D combinado con Arduino

Otra forma de conseguir la atención de los niños y niñas es usar videojuegos que la gran mayoría conoce, como los populares Minecraft o Clash Royale. En los campamentos, pasan de jugar a ser capaces de programarlos fomentando su imaginación y su creatividad. Diseñan mapas, estructuras, mods y servidores mediante herramientas como MCreator, WorldPainter, Structure Planner o ComputerCraft. Y aprenden programación con Lua, un lenguaje similar a Java.

“El mejor momento es cuándo los niños enseñan a sus padres y madres lo que han hecho en los campamentos. Es emocionante ver el orgullo con el que lo hacen y la satisfacción que sienten sus padres” nos dice Antolín García,

Ya se habla de que en el futuro más inmediato habrá dos clases de ciudadanos: los analfabetos digitales y los bilingües tecnológicos. Enseñar a nuestros niños a usar la tecnología de manera creativa y segura les dará una ventaja indudable en la sociedad sobre los que no tengan esas habilidades. Y una manera divertida y sencilla de comenzar, puede ser en un campamento tecnológico este verano.