EL ARMA DEL PAINTBALL

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 El arma que se utiliza para practicar paintball no está pensada en un principio para este deporte, ya que se trata de una marcadora, un herramienta que se utilizaba en las granjas para marcar a las cabezas de ganado.

Las marcadoras de paintball recuerdan mucho a un arma ligera, una especie de rifle o carabina, con un par de depósitos añadidos. Uno de estos depósitos suele estar colocado en la parte superior y es como un embudo cerrado donde se coloca la munición, es decir, las bolas de pintura que se van a disparar. El otro es una pequeña bombona de Dióxido de Carbono (CO2) o de aire comprimido que se conecta a la marcadora a través de un tubo y que realiza una varga de presión para poder realizar los disparos.

 

Los jugadores de paintball prefieren llamar a este elemento “marcadora” en lugar de “arma”, “rifle” o “pistola” para evitar las comparaciones con las maniobras militares y el mundo de la guerra.

 

Hoy en día es posible regular la presión del gas con el que se carga para mejorar la precisión del disparo y la velocidad de salida de la bola de pintura, que está regulada y no puede tener una velocidad superior a noventa metros por segundo, una velocidad que genera una fuerza suficiente como para poder causar daños, por lo que es obligatorio equiparse con elementos de seguridad, como cascos, gafas y chalecos, para evitar lesiones.

 

 Existen tres tipos de marcadoras:

– Las de acción corredera, que necesitan ser amartilladas para volver a disparar.

– Las semiautomáticas, que cargan solas la siguiente bola mientras se aprieta el gatillo. Estas son las más utilizadas en los torneos y están limitadas a una cantidad máxima de disparos por segundo, ya que con los componentes electrónicos que montan hoy día son capaces de disparar un número mucho mayor.

– Las automáticas, capaces de disparar continuamente mientras esté apretado el gatillo.